El estudio de títulos (en términos sencillos) sirve para determinar  que el vendedor es el dueño del inmueble. Es fundamental para asegurar que el inmueble no tenga vicios, o algún impedimento que implique un eventual reparo (rechazo) por parte del Conservador de Bienes Raíces del título presentado (Escritura pública de compraventa) que impida la inscripción. Por tanto, siempre es recomendable que se realice.