Un alzamiento o cancelación de hipoteca es el procedimiento legal para liberar una propiedad de la hipoteca que alguna vez la gravó. Es decir, es el proceso de “borrar” o “dejar sin efecto” el derecho de garantía que un acreedor (normalmente un banco) tenía sobre una propiedad, una vez que la deuda o el crédito hipotecario ha sido totalmente pagado.

Este proceso de alzamiento implica los siguientes pasos generales:

1. Pago de la deuda: La persona que constituyó la hipoteca debe haber pagado completamente el crédito hipotecario. Solo una vez pagado el 100% del crédito se puede pedir el alzamiento.

2. Solicitud de carta de cancelación: Una vez pagada la deuda, se solicita al banco o acreedor que emita una carta de cancelación de hipoteca. Este documento confirma que el crédito está pagado y que el banco ya no tiene derechos sobre la propiedad.

3. Firma de la escritura de alzamiento: Con la carta de cancelación, se procede a firmar una escritura de alzamiento de hipoteca ante un notario. Este documento oficializa la liberación de la propiedad de la garantía.

4. Presentación del título en el Conservador de Bienes Raíces correspondiente: Finalmente, la escritura de alzamiento debe anotarse en el Conservador de Bienes Raíces. Esta anotación permite que el alzamiento quede registrado públicamente, “eliminando” así la hipoteca del Registro.

Al completar estos pasos, la propiedad queda libre de hipoteca, lo que permite al dueño disponer de ella sin restricciones asociadas a la deuda hipotecaria.

Dato práctico: Al momento de ingresar el alzamiento en el Conservador de Bienes Raíces, es recomendable solicitar adicionalmente un Certificado de Hipotecas y Gravámenes, que corrobore que el alzamiento canceló la hipoteca que afecta al inmueble.